El pasado domingo, día 11, nos encotrabamos con amigos y hermanos, en Paterna del Campo, Huelva. Acudiamos nueve personas en representación de nuestra Cofradía.
La Hermandad Servita del Santo Entierro y María Santisima de los Dolores en su Soledad , preparaba todo lo necesario para ejercer de anfitriones. Nos recibían en los salones parroquiales donde compartiamos un tradicional desayuno molinero, dulces caseros y una copita de licor.
La novedad de esta jornada estaba en la celebración de la Asamblea Servita para constituir un Secretariado de Fraternidades, Hermandades y Grupos Laicos, Servitas de Andalucía. Varias personas, en representación de los diferentes grupos de la Familia Servita, se ofrecieron para comenzar a trabajar. Un trabajo, que como nos hizo notar Fray Jaime, deberá ser concienzudo y muy meditado; consensuado por todos los grupos y que nos haga libres.
A la conclusión de la Asamblea, normalmente se hacer en el trascurso de la comida, se preguntó si alguna hermandad quería organziar el próximo encuentro de Pascua. Por aclamación surgió el nombre de Pozoblanco, que no era la primera vez que se oía. Nuestra Presidenta, NH Mercedes Muñoz, tomó la palabra para aceptar tan granta encomienda, comprometiendose a trabajar por hacerlo de la mejor manera posible y emplazando a los asistentes a nuestra ciudad en la primavera de 2011.
Siguiendo con el programa, desde los salones parroquiales nos dirigimos a la Parroquia para celebrar la Eucaristía, presidida por Fray Jaime Mª Frau, Delegado de las Ordenes Seglares y Grupos Laicos Servitas de la Provincia Española; por D. Carmelo Santana, Párroco de Espiel y muy vinculado con los Servitas de Andalucia; y D. Antonio Fidalgo, Párroco y Director Espiritual de la Hermandad.
En su homilia, Fray Jaime, nos animaba a promover la devoción a Nuestra Madre y a practicar, en la medida de lo posible, los ejercicios de piedad y oraciones propias de la Orden; las cuales ahondaran en nuestro vinculo con los Siervos, pero también enriqueceran la vida de las comunidades en las que nos insertamos.
El paseo por Paterna, hasta la Casas de Hermandad de la Soledad, sirvió para poder conversar con los hermanos llegados desde Málaga, San Fernando, Cádiz, Carmona, Sevilla, Huelva, La Palma del Condado, entre otros lugares.
Tras presentarnos su rico patrimonio en la sede de la Hermandad, compartimos la comida. El potaje de garbanzos es el plato típico de la zona y con el nos deleitaron. En el transcurso de la comida nos hicieron llegar las bolsas con obsequios, entre los que se encontraban publicaciones varias, una botellita de aceite y un tarro de garbanzos. En el postre, la banda municipal de música, interpretaba música cofrade para amenizar la velada.
Desde aquí volvimos a la parroquia para hacer oración antes de la entrega de recuerdos y despedirnos de la "familia" hasta el proximo encuentro. A finales de noviembre, si Dios quiere, en Chipiona.



